La benemérita editorial Renacimiento publica dos libros inéditos del gran periodista de los años treinta.
El acontecimiento editorial de la temporada es la publicación por Renacimiento de dos libros inéditos de Manuel Chaves Nogales, el gran periodista republicano, autor de los extraordinarios relatos de la guerra civil recogidos en A sangre y fuego. Encontrados y editados por una impagable María Isabel Cintas, Crónicas de la guerra civil y La defensa de Madrid, también giran alrededor de nuestra terrible contienda.
El segundo está acaparando más atención crítica. Lógico: como dice su prologuista, Antonio Muñoz Molina, “quema en las manos”. La historia del general Miaja y los defensores de Madrid la leemos sin un respiro, arrastrados por sus ráfagas de emoción épica, aunque hay también lugar para el humor, para la reflexión y para la severa autocrítica republicana. El retrato de los políticos es demoledor. La defensa de Madrid es un libro más apasionante.
Sin embargo, Crónicas de la guerra civil resulta —en la mínima medida en que eso sea posible— más interesante. Frente al trepidante narrador que brilla en La defensa de Madrid, en las crónicas encontramos al pensador de guardia, que hace sus análisis a pie de guerra. Sus opiniones siguen, como afirma en el prólogo Santos Juliá, una línea quebrada. Pero es así porque trazan la paralela con las líneas rotas del frente. En un primer momento, desdeña a los rebeldes y considera que la guerra está ganada. El 27 de mayo de 1937 escribe: “la guerra española se acerca a su fin” y menos de cinco meses después, se pregunta, exasperado: “¿Por qué la guerra de España no ha terminado aún?” Tiene, como es natural, mejor información de su bando que del nacional. Profetiza que la victoria de éste no podrá consolidarse por la heterogeneidad de sus fuerzas y desdeña al general Franco, al que considera un mero monigote del nazismo, que lo arrastrará a la guerra mundial. Paradójicamente, ninguno de los vaticinios errados le quita al libro un ápice de verdad. El lector recrea casi físicamente la incertidumbre que provoca de la guerra y la dramática dificultad de hacer juicios justo cuando más necesarios son.
No se equivoca Chaves Nogales en su postura ética. Fiel a su liberalismo, clama por la República frente a los unos y a los otros. Denuncia con todas sus fuerzas la persecución desatada en Madrid y el resto de la zona republicana, llamándola sin remilgos “terror rojo”. Estamos, por tanto, ante un representante cualificado de esa tercera España que hizo todo lo posible por evitar el enfrentamiento. Su buen corazón no se deja arrastrar nunca por la rabia o el espíritu de bandería. Tampoco su patriotismo se resiente ni permite que el bando nacional se apropie en exclusiva del amor a España. Protesta incansablemente de quienes ven en la guerra un signo de la barbarie ibérica o una vuelta del Santo Oficio o una prueba del atraso del país. Es más, ante la horrible matanza insiste en señalar la responsabilidad de las potencias extranjeras, exonerando cuanto puede a todos sus compatriotas.
Tampoco le abandona la buena prosa, de una serenidad tan sorprendente como su transparencia. Cuando se dispone a describir a quien menos simpatías le despierta, se advierte: “Si queremos dar una idea exacta de quién es Franco en realidad, lo primero que tenemos que hacer es abstenernos de toda retórica. Constantemente tendremos que usar un tono menor del que queden excluidas las palabras altisonantes, los superlativos y todo el énfasis del discurso castellano”. Y lo cumple en esa descripción y en todas, siempre. Sus páginas tienen una claridad de ida y de vuelta: a un lado los hechos como los vio, al otro su inteligencia. Y en medio, acompañando a la honestidad, un continuo aleteo de intensa emoción.


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3 Comentarios
Aunque cualquier lector podrá subsanar el desliz y saber que Chaves Nogales no no pudo escribir “el 27 de mayo de 1936″ que “la guerra española se acerca a su fin”, deduzco, por lo que sigue, que el “6″ ha de ser un “7″. ¿Es así? Saludos y enhorabuena por Ambos Mundos. ¿”Ambos mundos” equivale al “ambos hemisferios” de la Constitución de 1812?
Correcto! un guiño interesante verdad?
Error subsanado. Muchas gracias, atento —en los dos sentidos— Luis.